Ámbitos del congreso

Ámbitos del congreso

El congreso se configura alrededor de tres ámbitos temàticos: (1) El pensamiento humanista hoy; (2) Ciencias sutiles versus ciencias duras y (3) Posthumanismo: ¿más allá del humanismo?
Cada uno de estos ámbitos constará de presentaciones orales (comunicaciones) así como de talleres asociados pensados especialmente como espacios de diálogo y debate

24.10.2018

Conferenciante invitado: Jordi Pigem (Filósofo de la ciencia y escritor)

Todos somos bien conscientes que las Humanidades, mediante el pensamiento humanista que las inspira, han cambiado el mundo. Estamos hablando de valores, de ideales y de una manera bien específica de entender la realidad. Estamos hablando de pensamiento crítico, ético e imaginativo. Nadie pondrá en duda que seguimos necesitando las Humanidades. La cuestión es sin embargo si las Humanidades tal como se han ido desarrollando a lo largo del tiempo continúan planteando cuestiones y al mismo tiempo dando respuestas válidas a los retos actuales de la sociedad. Quizás son los falsos mitos que se han ido construyendo a su abrigo lo que las lleva a su crisis actual. El pensamiento humanista se refiere a la totalidad de la especie humana, pero ¿hasta qué punto rinde cuentas de la diversidad que la actual globalización hace más patente que nunca? ¿Se puede hablar de un retroceso de los valores humanistas en el mundo? ¿Hasta qué punto las dinámicas de aquellas sociedades que las Humanidades han contribuido a forjar constituyen un reflejo fiel de los valores del pensamiento humanista? ¿De qué valores hablamos realmente? ¿Es necesario quizás humanizar el pensamiento y prácticas de las Humanidades?

25.10.2018

Conferenciante invitado: Salvador Giner (IEC)

Es en el siglo XIX cuando emerge una clara conciencia sobre la separación entre aquel tipo de conocimiento que se centraba en cuestiones humanas y el que buscaba la comprensión del mundo natural. Esto llevó a que se hablase de las dos culturas, que posteriormente pasarían a ser tres: ciencias naturales, sociales y Humanidades. Se habla de ciencias duras y ciencias blandas, término este último que por considerarlo peyorativo se prefiere en ocasiones reemplazarlo por ciencias sutiles (Rosi Braidotti). Ya sabemos que no hay claras líneas divisorias entre unas y otras, al menos contamos con disciplinas puente como las ciencias cognitivas, la neurolingüística o la antropología evolutiva entre otras. Pero, a pesar de esto, la fragmentación de las prácticas científicas puede constituir un problema cuando más allá de las necesidades de la especialización no se tiene bastante en cuenta el ideal de la consiliencia. Se echa en falta la transdisciplinariedad. El objeto de estudio, la teoría y las metodologías marcan básicamente las diferencias entre las diversas disciplinas, pero ¿tienen las divisiones administrativas de las universidades y centros de investigación, así como la burocracia de las políticas científicas también algo que ver con su encasillamiento? ¿Necesitan las Humanidades a las ciencias duras para su salud conceptual como se ha dicho en ocasiones? ¿Hasta qué punto las ciencias sutiles pueden constituir un remedio contra el cientificismo o, bien al contrario, pueden ser negativamente afectadas por él? En el ámbito de las Humanidades, ¿haría falta pensar en criterios de productividad, evaluación y acreditación diferenciados de los de las ciencias duras?

26.10.2018

Conferenciante invitada: Ewa Domanska (Adam Mickiewicz University)

La teoría posthumanista surge como crítica al humanismo, que se entiende como un fenómeno histórico específico. Se lo considera insuficiente para entender la compleja red de interrelaciones entre los seres humanos y todo lo que les rodea. Yendo más allá del antihumanismo representado por ejemplo por Heidegger, Althusser o Foucault, el posthumanismo parte de una diferente conceptualización del ser humano entendiéndolo de forma descentrada. Cree necesario modificar nuestra manera antropocéntrica de entender la vida y la realidad en general, y, dentro de la ontología de tipo no dualista que lo caracteriza, se otorga una mayor importancia a las relaciones que a las entidades. Tal como en las teorías no representacionales, no se limita a querer comprender la realidad solo a partir de modelos logocéntricos. Así, pues, estas perspectivas teóricas devienen no solo un prometedor campo de trabajo para reorientar los estudios de las Humanidades en general sino también un poderoso elemento de crítica social. ¿Hasta qué punto se puede afirmar que el posthumanismo implica un cambio radical en la forma de entender la relación individuo/colectividad? ¿En qué nos basamos para afirmar la existencia en nuestro mundo actual de una condición posthumana? ¿Hasta qué punto la crítica y superación del antropocentrismo puede resultar tan provechoso para las diferentes disciplinas de las Humanidades como lo han sido los intentos de superar el etnocentrismo y el androcentrismo? El tratamiento de cuestiones como estas hace que el posthumanismo constituya no solo un ambicioso reto intelectual sino también un deber moral que es necesario abordar.